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Arte October 14, 2019

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Historia de la moda y cómo nuestros creadores han seguido la tendencia de conectarla con el Arte

A través de los años las conexiones entre el arte, la moda y la cultura han sido evidentes. Basta recordar el ‘Lobster Dress’ de Elsa Schiaparelli y Salvador Dalí, o los complejos diseños de Issey Miyake. Hoy, en nuestra nueva sección de Arte Fascinante, os presentamos un recorrido en nuestra historia mostrando las conexiones que más nos han marcado entre moda y arte. Y lo más importante, cómo varios de nuestros creadores han sabido seguir esta tendencia convirtiendo sus piezas en verdaderas piezas de museo. 

El arte, la moda y la cultura se complementan entre sí. La moda permite mostrar y percibir la cultura. El arte identifica y hace propia la cultura; y tanto esta, como el arte, inspiran y le dan nuevos referentes a la moda. Así que hay una relación estrecha entre las tres.

Blazer Arena Martínez con estampado inspirado en una de las obras de arte de su padre. 

En la historia ha habido momentos clave en los que se evidenciaron estas conexiones. En la época del movimiento del diseño, llamada Art Déco (1920-1939), la moda influyó en el arte. Europa tenía una economía próspera y de gran lujo en el vestir. París era la capital de las tendencias con casas como Lanvin, Poiret o Paquin, entre otras. Pintores como George Barbier, Etienne Drian o Armand Valle, elaboraron maravillosas ilustraciones de moda que fueron obras de arte.

(Imágenes de George Barbier que además de pintor, fue diseñador de moda y uno de los más importantes Ilustradores de Art Decó entre 1910 y 1930.)

En 1937, entre las dos guerras mundiales, los diseñadores estaban fascinados con el surrealismo. El trabajo entre los creadores de la moda y los artistas le dio a la primera otro rango, un nivel más elevado. Un ejemplo de estas colaboraciones fue el famoso Lobster Dress, creado por la italiana Elsa Schiaparelli y el gran Salvador Dalí. 

Lobster Dress, de Elsa Schiaparelli y Salvador Dalí.

Casi tres décadas después, en 1965, el diseñador francés Yves Saint Laurent se inspiró en la obra del pintor vanguardista holandés Piet Mondrian y sus creaciones causaron furor: “La moda no es un arte, pero para dedicarse a ella hay que ser un artista.” Mondrian fue el primer artista cuyo rigor no podía sino seducirme, también Matisse, Braque, Picasso, Bonnard, Léger. ¿Como habría podido resistirme al ‘pop-art’, que fue la expresión de mi juventud?”, afirmaría Saint Lauren. Y, por supuesto, hallaremos más de esa mezcla estimulante entre arte, moda y cultura en los años del movimiento contracultural, libertario y pacifista llamado la época hippie (en esos creativos sesenta).

Famoso vestido Mondrian de Yves Saint Laurent.

Encontramos esas conexiones en las piezas del diseñador japonés Issey Miyake, quien combina el diseño y la tecnología para la exploración conceptual indicativa de lo natural, tanto en sus colecciones como en sus diseños. Estos son referidos no como prendas o conjuntos prêt-à-porter, sino más bien como ‘arquitectura del arte’. Miyake obtuvo el Premio Kioto de Arte y Filosofía en 2006. En 2005 recibió el Praemium Imperiale de Escultura, galardón de arte otorgado desde 1989 por la familia imperial japonesa.

Issey Miyake y su colección Otoño/Invierno 2011.

También son muy comunes las alianzas entre las grandes firmas de moda y los artistas para cocear piezas como carteras de cuero y zapatos. La casa de lujo Louis Vuitton ha trabajado con el artista indonesio Eko Nugroho, quien diseñó una pañoleta para una de las recientes colecciones de la marca.

En nuestra moda española esta fusión entre la moda, el arte y la cultura es muy frecuente. Basta revisar cómo varios de nuestros diseñadores fascinantes han intervenido: los pañuelos de Fosca Bertrán estampados con sus propias obras, los vestidos de Poydel inspirados en la vanguardia, o incluso la nueva colección de Arena Martínez, que lleva la pintura a otra dimensión, estampando en pañuelos , pantalones e incluso blazers, los cuadros y las obras de su padre.  

Pañuelo estampado Fosca Bertrán.

Lo que esta claro es que una prenda de moda es diferente a una pintura que se cuelga en la pared, o a un libro que se guarda en una biblioteca. Lo bueno que tiene una prenda de moda es que cobra vida e identidad en el momento en que una persona la utiliza o la lleva. Es una manera de llevar el arte contigo. Y todos podemos usar la moda. Nos ayuda a identificarnos como individuos únicos, nos empodera. A través de la moda podemos hacer del arte algo más tangible y democrático; algo alcanzable.

Pañuelo estampado Arena Martínez. 

Es valorar nuestra cultura. Y ese es precisamente el objetivo que en nuestra comunidad ES fascinante buscamos.

Redacción: Ana Hernández Sarriá. 

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