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Slow beauty October 10, 2019

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Siempre olvidados II - Codos y rodillas

¿Creíais que con el cuello y el escote habíamos acabado? Pues no. Dentro de la lista de cosas que se nos olvidan a la hora de cuidarnos están las rodillas y codos. No parecen importantes pero si los descuidamos en exceso pueden revelar nuestra edad con solo echarles un vistazo. Os enseñamos como prevenir y cómo combatir el envejecimiento de estas zonas tan sensibles.

Hace unas semanas os hablábamos del común error que comentemos al centrar los cuidados de nuestra rutina facial solo en nuestra cara, olvidándonos de cuello y escote. Bien pues hoy os traemos la segunda parte de la sección “lo que sabemos que se os olvida y por eso queremos recordároslo”: codos y rodillas.

Cuando pensamos en el cuidado corporal lo primero en lo que todos pensamos es en la celulitis, la gran enemiga del verano. Nos centramos en la difícil tarea de eliminarla, descuidando otras zonas hasta que un día descubrimos que no nos gusta ni la flacidez, ni las arrugas, ni la grasa acumulada en ellas. 

Ante todo: prevención. No podemos detener el paso del tiempo, pero podemos ralentizar sus efectos. Siempre es más fácil actuar a tiempo y frenar el envejecimiento de estas zonas que intentar rejuvenecer su aspecto con el paso de los años. Para esto necesitamos seguir dos pautas imprescindibles y una tercera optativa. Imprescindible siempre hidratación abundante y una correcta protección de los rayos del sol. Es optativo, pero recomendable, el consumo de complementos nutricionales específicos que acompañen un estilo de vida saludable. La nutricosmética puede aportar ese extra de colágeno que necesitas.

¿Y si a pesar de todo te levantas un día y te das cuenta de que no te gusta el aspecto de tus rodillas? Para luchar contra la flacidez os recomendamos la tecnología de ultrasonidos focalizados que consigue penetrar en la capa más profunda de la piel, reactivando la producción natural de colágeno. Esto mejora la textura y el tono de la piel de forma inmediata, estirándola visiblemente. Otro tratamiento para la revitalización de la piel de estas zonas son las inyecciones intradérmicas de aminoácidos, ácido hialurónico, antioxidantes y vitaminas. Gracias a estas sustancias biológicas conseguimos combatir las arrugas y profundos pliegues, mejorando el grosor y la elasicidad.  En ambos casos se trata de un tratamiento gradual que se debe realizar de forma constante y siguiendo las recomendaciones de un especialista. Si además incorporas ejercicios específicos para estas zonas en tu rutina de ejercicios verás como en menos de lo que esperas verás los resultados. 

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