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Slow fashion July 26, 2019

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¿A dónde va la ropa que no se vende en las rebajas?

El fast fashion es el culpable de que miles de productos terminen siendo desechados por las marcas al ser devueltos o, simplemente, no vendidos. El resultado es que toneladas de ropa terminan volviendo al país de origen de fabricación para ser destruidas. ¿Y qué pasa allí con ellos?

El mercado de la moda rápida ha orientado su modelo hacia un negocio fulminante y vertiginoso en el que la ropa cada vez es más perecedera; prendas de usar y tirar. Esta fast fashion es la culpable de que miles de productos terminen siendo desechados por las marcas al ser devueltos o, simplemente, no vendidos. El resultado es que toneladas de ropa terminan volviendo al país de origen de fabricación para ser destruidas.

Efectivamente, la ropa no se queda en Europa, se transporta a Asia donde se acumula en vertederos situados en zonas de lluvia, lo que aumenta aún más que las fibras de poliéster terminen en los acuíferos de la zona y contaminen pozos de agua potable que surten a poblaciones regionales. Así mismo, cuando no se mezclan con montañas de basura, los excedentes textiles son incinerados en plantas que emiten grandes cantidades de CO2 debido a los químicos de los tintes y tejidos. ¿No os parece una noticia de lo más desagradable?

Así, el ritmo de consumo de la moda rápida provoca que las temporadas tradicionales —vinculadas a los ciclos estacionales— hayan desaparecido por completo, para que las cadenas de ropa renueven los estantes de sus tiendas prácticamente una vez a la semana. Esta realidad propicia que el consumidor deseche muchas de sus prendas para renovar el armario como dictan las modas. De este modo, muchas prendas terminan en la basura, lejos de ser recicladas. ¡Es lo peor que le podemos hacer a nuestro planeta! ¿Y cuál es la solución? ¡La solución es parar!

Gracias a Dios, este modelo productivo vertiginoso ha venido acompañado en los últimos tiempos de la creciente aparición de marcas alternativas que apuestan por un sistema más transparente y sostenible. ¡Todas nuestras marcas fascinantes apuestan precisamente por este modelo! Y, aunque competir con los gigantes de la industria, resulta difícil muchas veces. Si se apuesta por un sistema sin deslocalización y con materiales limpios, la lista de empresas ya comienza a ser más grande. ¡Nosotros nos sentimos muy orgullosos de formar parte de estas empresas que apuestan por la moda lenta! ¡Por la moda sostenible! ¿Y tú? ¡Te unes con nosotros?  

Redacción: Ana Hernández Sarriá

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